Deuda externa
Aquella contraída con entidades o personas del exterior y que generalmente está denominada en moneda extranjera. Los pagos por capital e intereses de las deudas externas implican una salida de divisas y un aumento de la cuenta de los egresos de la balanza de pagos. Se contraen deudas externas cuando se financian importaciones, cuando los gobiernos contraen compromisos con bancos, organismos internacionales u otros gobiernos, y cuando las empresas -públicas o privadas- solicitan préstamos para realizar inversiones o para otras necesidades. En este último caso es frecuente que las empresas cuenten con un aval gubernamental que garantiza la devolución de sus préstamos ante los acreedores.
Deuda externa colombiana
Aquella contraída con entidades o personas del exterior y que generalmente está denominada en moneda extranjera. Los pagos por capital e intereses de las deudas externas implican una salida de divisas y un aumento de la cuenta de los egresos de la balanza de pagos. Se contraen deudas externas cuando se financian importaciones, cuando los gobiernos contraen compromisos con bancos, organismos internacionales u otros gobiernos, y cuando las empresas -públicas o privadas- solicitan préstamos para realizar inversiones o para otras necesidades. En este último caso es frecuente que las empresas cuenten con un aval gubernamental que garantiza la devolución de sus préstamos ante los acreedores.
Deuda externa colombiana
El tema de la deuda externa de Colombia ha estado siempre ligado a la situación de las finanzas públicas. Las dificultades fiscales obligaron a contratar los empréstitos externos y llevaron al incumplimiento en el servicio de las obligaciones. La insuficiencia de recursos y el exceso de gasto público exigieron, a lo largo del siglo XIX, la negociación sucesiva de la deuda externa y mostraron la necesidad de reformar la estructura tributaria del país para equilibrar la economía y acceder al crédito internacional.
Orígenes del endeudamiento externo
El origen de la deuda externa colombiana, como el de América Latina, estuvo en la necesidad de sostener los ejércitos y proveerlos de armas y equipos para enfrentar a los españoles. Dotado de plenos poderes para "fundar el crédito público sobre la base sólida y permanente...", Simón Bolívar designó en 1819 al granadino Francisco Antonio Zea, vicepresidente de la República, como agente extraordinario de Colombia ante el gobierno de los Estados Unidos y las cortes de Europa.Zea firmó en 1820 un primer acuerdo con los representantes de los acreedores ingleses, reconociendo las obligaciones externas contratadas en la lucha de independencia, sobre todo por el venezolano Luis López Méndez. Posteriormente, en 1822, obtuvo Zea en París un nuevo crédito de 2 millones de libras esterlinas (10 millones de pesos), destinado en su mayoría a pagar la deuda pendiente.En 1823, el Congreso de Colombia, ante la dificil situación fiscal, autorizó al presidente Santander para contratar un nuevo empréstito por 30 millones de pesos, el cual fue negociado por Juan Manuel Arrubla y Francisco Montoya en 1824 y dio motivo a toda clase de críticas y polémicas. El empréstito no evitó que se presentara, apenas dos años después, otra profunda crisis fiscal, causada por los elevados gastos militares y los bajos ingresos tributarios, y agravada por la quiebra de la casa Goldschmidt, que había quedado encargada de levantar el empréstito y que todavía tenía en su poder parte de los recursos de éste.Desintegrada Colombia en 1830, la deuda quedó congelada durante varios años; los pagos fueron suspendidos hasta que se definiera un reparto entre Ecuador, Venezuela y Nueva Granada, y por supuesto no era posible obtener nuevos créditos mientras la situación perdurara. En 1837, la Nueva Granada aceptó asumir la mitad de la deuda externa de Colombia, en un arreglo muy criticado, pues se basó en la población de cada país y no en sus exportaciones ni en su capacidad de pago. Al país le correspondió entonces una deuda de algo más de 30 millones de pesos, sobre la cual no se hizo un solo pago hasta 1845, lo que produjo que para este año la deuda total, incluidos los intereses pendientes, pasara de 35 millones.Primer arregloEn ese año de 1845, la administración de Tomás Cipriano de Mosquera celebró un convenio con los acreedores por medio del cual se comprometía a reasumir los pagos. La situación fiscal de Colombia era tan mala que el gobierno hubiera tenido que dedicar prácticamente todos los ingresos fiscales, que se acercaban a 2 millones de pesos, para pagar los intereses del 6% anual. Y el peso de la deuda era tal que representaba más de diez veces el valor de las exportaciones anuales.Ante esta situación, que había impedido hacerles cualquier pago durante más de 15 años, los acreedores aceptaron reducir levemente el valor de la deuda y disminuir substancialmente los intereses, que quedaron en el 1% anual, tasa que aumentaría gradualmente hasta alcanzar el 6. A pesar de las condiciones más favorables de pago, el gobierno sólo logró pagar los intereses hasta 1853, cuando nuevamente suspendió los pagos por renovadas dificultades fiscales, creadas sobre todo por la reforma impulsada en 1850 por el secretario de Hacienda de José Hilario López, Manuel Murillo Toro.

El logró la aprobación de una descentralización administrativa que cedió a las provincias rentas como diezmos, aguardientes y quintos de oro y plata, a cambio de que asumieran gastos como el de la educación. Además, la disminución de los aranceles de aduanas promovida por el anterior secretario de Hacienda, Florentino González, había reducido los ingresos substancialmente, y la eliminación del monopolio de tabaco había provocado una caída adicional de recaudos. Todo esto hizo que el gobierno incumpliera sus compromisos y dedicara todos los ingresos de aduana a sus gastos, a pesar de que se había asignado la mitad de esta renta para el pago de intereses de la deuda externa.Nuevos atrasos, nuevos arreglosSuspendidos los pagos, se inició en 1857 un nuevo proceso de negociación, pero ante la crítica situación fiscal, el gobierno optó por tácticas dilatorias, para evitar comprometer la renta de aduanas nuevamente.
El negociador colombiano, Juan de Francisco Martín, enviado extraordinario ante Francia e Inglaterra, sostuvo que no podría aceptarse ningún acuerdo que obligara a pagar por intereses y amortización más del 25% del producto de la renta de aduanas, e insistió en la necesidad de recursos frescos como parte de la renegociación.Martín firmó el 22 de noviembre de 1860 un nuevo acuerdo, que combinaba la capitalización de los intereses atrasados con una rebaja en las tasas de interés, concedía títulos sobre tierras baldías y garantizaba los pagos con el 25% de las aduanas, que aumentaría al 37.5% a partir del sexto año, y con la totalidad de los ingresos del gobierno por el ferrocarril de Panamá.
En los años 60, Colombia hizo pagos relativamente cumplidos de intereses, aunque algo por debajo de sus compromisos, y aprovechó la caída del precio de los papeles de la deuda para comprarlos con descuento. Sin embargo, la carga de la deuda externa e interna en el gasto público era muy elevada y, según cálculos del secretario del Tesoro Salvador Camacho Roldán, estaban comprometidas para pago de la deuda las dos terceras partes del presupuesto nacional. Por ello se buscó un nuevo acuerdo, que dejara disponible para gastos internos una parte mayor de las rentas, restableciera el crédito y lograra nuevos recursos para impulsar la construcción de caminos y ferrocarriles, la nueva fiebre del país.
Deuda externa actual
Deuda externa actual
Bogotá, 06 de mayo de 2008.- El Ministro de Hacienda y Crédito Público, Oscar Iván Zuluaga, anunció que Colombia iniciará una estrategia para convertir a pesos la deuda externa que está contratada en moneda extranjera, la cual asciende aproximadamente a 20 mil millones de dólares, con el fin de aprovechar la actual coyuntura de tasa de cambio.
El Ministerio de Hacienda expidió una resolución por medio de la cual comenzará las operaciones de “pesificación” de deuda externa en moneda extranjera contratada con la banca multilateral, por un monto inicial de hasta 2 mil millones de dólares.
El objetivo es aprovechar el nivel actual de tasas de cambio que está muy por debajo de los escenarios de mediano plazo.
El Gobierno le solicitará a la Junta Directiva del Banco de la República subir la Posición Propia de Contado y la Posición Bruta de Apalancamiento de los intermediarios del mercado cambiario con el fin de facilitar la operación, lo cual permitirá la participación de estos intermediarios para que sean la contraparte y realicen la cobertura cambiaria de los flujos de los créditos.
Así mismo, el Gobierno hace un llamado para que el sector privado y otras entidades públicas del orden Nacional y Territorial, aprovechen esta coyuntura y adelanten este tipo de operaciones de “pesificación” de su deuda.
1 comentario:
CAMILA, si bien encuentras información pertinente con la DEUDA EXTERNA, no es la apropiada para la relación con la GLOBALIZACIÓN. Con todo, es necesario jerarquizar las ideas, organizar los contenidos y las temáticas.
Recuerda que la globalización de la economía, deviene del MODELO NEOLIBERAL.
CORDIAL SALUDO.
JOSÉ ANTONIO GARCÍA
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